lunes, 20 de noviembre de 2017

Se lleva el rojo

¡Buenos días!

¿Cómo se ha dado el finde? Para mí ha sido maravilloso por el hecho de quedarnos en Madrid y pasarlo tranquilamente, ohhhh. Como ya me conocéis, tampoco es que hayamos estado quietos en casa, pero sí hemos descansado, pasado tiempo con Netflix, comprado un árbol de navidad y comido por ahí. Y por supuesto, hemos seguido a todos nuestros amigos runners que corrían la maratón de Valencia. ¡Muy tranquilo todo y súper a gusto!

Y ya empezamos otra vez semana, esta se prevé muy chula, pues es la semana de Acción de gracias y yo lo celebraré pasando el finde con amigas en Barcelona... No sé si alguna se acordará de llevar el pavo, juju. Además, como ya sabéis, si el jueves es Acción de gracias, el viernes es el Black Friday y eso significa, desde hace algunos años, una revolución...

No sé si tenéis pensado comprar algo en el Black Friday. Yo, la verdad, es que llevo un mes de bastantes más compras de las que querría, así que no creo que este viernes me porte muy mal, y no tengo en el punto de mira más que un abrigo, que ni siquiera creo que rebajen, ya veremos. Pero bueno, porque de algo hay que hablar, y por si a alguna le doy una idea para hacerse un autorregalo, hoy vengo con una propuesta: lo que sea pero rojo.

Este invierno el rojo es el color de moda y creo que es un color súper especial que aporta un montón a cualuqier look. Además, es fácil mirar en nuestro armario de verano y ver que no tenemos nada en este color, así que puede ser una buena adquisición, ¿Qué os parece?

Os dejo aquí una selección de lo que me gusta en las tiendas en este color. Para las atrevidas, propongo un todo al rojo y para las menos lanzadas, un complemento. Yo hay una cosa de esta lista que necesito ya, ¿Adivináis qué es? :D

Prendas rojasPrendas rojas

viernes, 17 de noviembre de 2017

Un outfit y una puesta al día

¡Buenos días!
Me habéis convencido, tengo que operarme la vista, jejeje. La verdad es que no conozco a nadie que no esté contento, así que igual me animo a dejar las vagancias y me lanzo a hacerlo en el nuevo año, oye.

Hoy voy a contaros algo con menos sustancia, pero estoy escribiendo este post muy rapidito a las ocho menos diez de la mañana, justo antes de ponerme a entrenar con Zuzka y sin haberlo premeditado, pues hoy no tenía previsto publicar. Pero he dicho... Y si enseño el mono negro? Ya que tengo foto hecha, el resto se hace en un pimpampúm.
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Y eso estoy haciendo. Enseñar el enésimo mono de mi armario, creo que los monos son mi prenda favorita se 2017, quién me lo iba a decir. Cuando pesaba algún kilo más (no, no estaba gorda, pero el cuerpo sí me ha cambiado), tenía mucho más descompensada la parte de arriba y de abajo de mi cuerpo, de forma que este tipo de prendas no me quedaban bien, porque siempre necesitaba más talla de pantalón que de jersey. Ahora, en cambio, eso no me pasa, así que puedo ponerme monos o vestidos rectos sin problemas de que me sobre de arriba o me falte de abajo. Y después de toda una vida en la que no, pues me parece un lujazo oye.
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Aparte de eso, venía a contaros que he encontrado la fórmula para tener el blog activo y no me cueste la vida, para no sentirlo como una carga, y he rehallado la motivación blogueril. Todo pasó por reducir las publicaciones a tres semanales, y si alguna semana me sobra tiempo o apetece, pongo algo más, pero el plan son tres. Así tengo más tiempo, puedo elaborar tranquilamente algunos posts con contenido y además encuentro margen para dejar cosas preparadas para otro día... En fin, que estoy liberada. Tanto, que hoy estoy publicando el cuarto post de la semana! :D

Se me ha ocurrido que es como en cualquier otra cosa, en el deporte mismamente: Si quieres hacer cinco días de ejercicio y al final luchando llegas a cuatro, te sientes frustrado. En cambio, si reajustas el plan a tres días por semana y los cumples sin dificultad, hacer el cuarto cuando da tiempo es todo un triunfo! ¿Veis el cambio de percepción? Por eso está claro que hay que encontrar la medida de cada cual.

Y bueno, esto es todo lo que os cuento hoy, mi outfit con charleta. Un millón de gracias por haber participado tanto en los comentarios esta semana, eso también motiva mucho, y que paséis buen finde. El lunes, más!

jueves, 16 de noviembre de 2017

Cuatro ojos

¡Buenos días! ¿Cómo estáis hoy?

Yo contentísima con todos los comentarios que estáis dejando en el post de ayer… cuando hay más contenido en los comentarios que en el texto, es buenísima señal. ¡Mil gracias y volveremos con el tema, eh?! :D

Hoy voy a hablaros de otra cosa que si me conocéis desde hace poco, igual os sorprende, pero si me leéis desde hace años, lo sabéis de sobra: mi miopía. Mejor dicho, miopía es lo que tiene el Bigotes, que tiene dos dioptrías, un millón de gafas preciosas y ninguna discapacidad. Lo mío es otro nivel, soy Rompetechos.¿Os acordáis de aquel personaje de Ibañez? Pues yo, lo mismo: no veo tres en un burro.

Recuerdo cuando llevaba unos meses  saliendo con el Bigotes y me acompañó a hacerme unas gafas. Salí de casa con él de perro lazarillo y llegué a la óptica, que es un lugar horrible para mí, para que me graduasen. Me acuerdo como si fuera ayer. Ocho setentaicinco dioptrías en cada ojo. Y el Bigotes suplicándole al de la óptica:

- Pero hombre, por favor, ¿un ocho setenta y cinco? ¡Póngale un nueve a la muchacha, que la chica se ha esforzado mucho!

Casi lo mato. XD

Aunque me encantan las gafas y me encantaría tener una colección como la del Bigotes, no creo que con una graduación tan alta un cristal pueda ser bonito. Y no me vengáis con el rollo de que se pueden reducir, que tengo un máster en el tema después de tantos años: un cristal de dos dioptrías nunca es igual que uno de nueve, pagues lo que pagues.

Gracias a Dior, y a las lentillas desechables, a mis treinta y siete añazos llevo mi miopía con mucha dignidad, pues hace nada menos que ¿veintitrés años? (por dios, qué mayor soy) que utilizo a diario lentes de contacto y nos entendemos fenomenal. Probé alguna temporada con lentillas Dailies pero al final siempre vuelvo a las mensuales, mis Soflens 38 de siempre.

Todos los años tengo alguna temporada en la que me planteo operarme, sobre todo porque me vendría bien para nadar y porque creo que debe de ser un mundo nuevo abrir los ojos por la mañana y verlo todo. Y además, ¿quién no tiene un amigo que se operó y está contentísimo? Pero luego siempre me da pereza y lo pospongo, porque con las lentillas no tengo ningún problema, y porque sigo viviendo en mi comodidad miope muy tranquila sin entrar en un quirófano.

Hoy os pido que me convenzáis… ¿Cómo llevas la vista? ¿Eres de gafas/ lentillas o te has operado y me lo recomiendas muchísimo? 

rompetechos2

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Porridge: qué es y cómo se prepara

¡Buenos días! Se ha hecho esperar un poquitín porque no había tenido tiempo de terminarlo, pero ya está, por fin, el post que tanto habéis pedido y os prometí sobre el porridge. Vamos allá.

Empezaremos por el principio. Sabéis que soy una persona bastante disfrutona y una de las cosas que me encantan es desayunar bien: Preparar distintas cosas, sanas, deliciosas, bonitas y apetecibles para desayunar es una de mis actividades favoritas y no la practico más por falta de tiempo. Pero el porridge no es la única opción, porque a mí me gustan muchas cosas y todas me parecen ricas: Un buen pan con tomate y jamón me parece exquisito, también adoro cualquier desayuno de corte más paleo que incluya simplemente fruta y huevos, y bueno, al llegar el otoño lo que más me apetece es el porridge, calentito, dulce (o no) y cremoso. Es un desayuno "de cuchara".

¿Qué es el porridge?

Porridge, oatmeal o gachas de avena, según quién y en qué parte del mundo lo diga, son todos lo mismo: avena cocida en agua o leche a modo de papilla, a la que puede añadirse casi cualquier cosa para enriquecer y saborizar.

Es un clásico en el mundo anglosajón pero a nosotros nos resulta algo extraño y eso hace que mucha gente lo mire con recelo. Que tiene una pinta regular, dicen, como si el plato de lentejas que tanto gusta a la mayoría tuviese una apariencia distinta ;P. Son simplemente dos formas de mirar diferentes, prejuicios que os animo a dejar atrás.

¿Cómo se prepara?

Como es natural, cada maestrillo tiene su librillo y podéis seguir la receta de alguien de cuyo criterio os fiéis. Por ejemplo, AQUÍ tenéis un vídeo de Jamie Oliver preparándolo, que creo que está muy bien y es facilísimo de seguir. Yo, por mi parte, voy a dejar aquí no una receta sino la guía para hacer un buen porridge. No os doy los peces sino la caña de pescar y veréis que es sencillísimo.

1) Elige los copos de avena.

Como os he dicho, en el mundo anglosajón la avena está tan a la orden del día que si leéis una receta extranjera seguro especificará un tipo de avena un otra, según preferencias, porque hay muchas. Los más normales son los old-fashioned, rolled oats y quick oats, pero en el mercado español normalmente encontramos solo dos tipos: copos de avena gruesos y copos de avena finos. ¿Cuál elegir? Depende.

En general, los primeros, los copos gruesos (los old fashioned) son más gorditos y tardarán más en cocer que los finos, pero -como siempre, lo que lleva su tiempo suele tener un plus, por lo que yo recomiendo estos copos gruesos si vas a preparar el desayuno en casa y tienes quince minutos para ello. En cambio, si tenéis poco tiempo o queréis hacerlos en cinco minutos (o si los queréis hacer en el micro o para llevar, pero de eso hablaré otro día), lo mejor sería optar por los finos.

2) Cuece los copos de avena en agua

Hay quien cuece los copos de avena en leche, pero yo opto por hacerlo en agua porque queda fabuloso así, sin necesidad de añadirle nada más. 

La cantidad de agua por avena dependerá de los copos que utilicéis, de lo fuerte que esté el fuego, etc. En definitiva, es lo mismo que cocer arroz (que a mí, por cierto, siempre me falta agua :P).

En este caso, también partiremos de esa proporción 2:1, es decir, 2 partes de agua por parte de avena. Yo propongo coger unos cincuenta gramos de avena para un buen desayuno y añadir el doble de su volumen de agua. Después, cada uno ha de ir encontrando su fórmula, e ir añadiendo más agua si hace falta.

Y muy importante, mientras cocemos, es remover. El hecho de remover las gachas hace que estas queden más cremosas y es el éxito de un buen porridge.

3) Añade a la cocción los ingredientes extra que que apetezcan

Aquí es donde apelo a vuestra creatividad o donde podéis remitiros a las recetas de otros, libros, vídeos de youtube o fotos de instagram, porque el porridge admite casi de todo. 

Normalmente, a la cocción se le pueden añadir otros cereales o semillas, algo para saborizar o endulzar si apetece o se necesita (miel, sirope de arce, dátil) y especias (canela es lo más normal, pero admite cualquier otra que os apetezca). También hay quien en este punto añade proteína en polvo o claras de huevo, aumentando con eso la carga proteica del plato. Y hay a quien le gustan chocolateadas y añade cacao; como os digo, las opciones son infinitas.

4) Añade toppings

Una vez la avena tiene la textura deseada (cuando la estás haciendo, no te queda duda y después de haberla hecho cuatro veces ya vas viendo cuál es el punto que te gusta más), se retira del fuego y se pone en un bol. Ahora se puede añadir todo lo que se nos ocurra: cualquier fruta cortadita, frutos rojos, semillas, frutos secos, cacao nibs, copos de coco,... También un chorrito de leche  y remover puede aportar un punto de cremosidad.

Hasta aquí mi guía para preparar un buen porridge que, próximamente, ampliaré con algunas recetas y unas ideas para preparar el porridge instantáneo para llevar.

Ahora solo queda ponerse con ello y, para eso, os animo a que dejéis en los comentarios vuestras propuestas, recetas o formas en las que elaboráis el porridge... Así nos damos ideas unas a otras y vamos probando, ¿os parece? 

Por supuesto, peticiones, dudas y preguntas son siempre bienvenidas. ;)

Sin título
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